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LAS PALABRAS

A veces pienso
que las palabras se me escapan,
y aun así me aferro
a los silencios que saben más.

Me gusta perderme en lo pequeño:
un café caliente,
el ruido de la lluvia,
ese instante en que todo parece detenerse.

Solo dejo
que las palabras se queden
donde nadie las reclama.

LO QUE NO TE DIJE

Todo
lo que no te dije
guarda
lo importante que eres
                       - para mí-.

Todo
lo que te dije
desvela
lo importante que soy
                       - para ti-.

HOSTILIDAD

 “Qué tristes fueron esos años: tener el deseo y la necesidad de vivir pero no tener la habilidad”. 
Charles Bukowski



La incertidumbre,
– dudar– 
me encoge el estómago. 
¿Dónde me refugio de esta hostilidad?
Quiero huir pero duele,
quiero quedarme
pero no sé hacerlo.

ERES URGENTE

Y de pronto, 
recibir tu mensaje
me hizo sonreír.
Aun no sé si eres importante, 
pero sí urgente.

LOS INICIOS

"Nada me ata a su cuerpo, únicamente mi atención."

- Sara Torres, La Seducción

Estoy trabajando
y vuelas en mi mente.
Estoy volviendo a casa
y aterrizas en mis manos.
Estoy haciendo nada
y me inundas.
Estoy contigo
y no me basta.

Esa sensación
ilusionante
aparece de nuevo,
sin contorno,
por definir.
No cabe en el estómago, 
y aprieta el corazón.

La almohada me susurra
que todos los inicios son así,
que sea prudente,
que me lance -sí-,
pero de pie y con agua.

EL REGRESO

El corazón palpita más lento,
la oscuridad me habita,
el silencio es ruido
y la emoción me ahoga.

Los sentimientos,
          desordenados.

Muevo mi cuerpo.
Me esmero.
Juego.
Salto.
Canto.
Y él siempre me devuelve a casa.
A mis personas.
Las que agitan mi desorden,
y traducen todo ese caos
en hogar.

Y me abrazan
—me juegan—
—me saltan—
—me cantan—
con el cuerpo, sí,
y con todo.


VUELVO A LLORAR

Vuelvo a llorar.

No quiero que me vean.

Marga🔹 dice que no pasa nada. 

Es importante este permiso.

Nada cambia pero todo es diferente.  

EL SILENCIO

El silencio se puede escuchar.
Es espeso,
inmenso,
ensordecedor.
Se instala en el pecho,
te habita.


ME REHARÉ

Que sí,
que ya no lloro,
pero sigue oscuro.

No he salido de casa sin hacer la cama.
Esa es la clave.
La señal de que algo está deshecho
pero puede rehacerse.

Seguiré haciendo la cama
aunque esté oscuro.
Es la clave.
Me reharé cada día.

YA NO LLORO

Ya no lloro. 
Aunque tenga ganas. 
Me invade un pesar
y dejo que me atraviese.
Pero no lloro. 

Y si me dejara habitar por la pesadumbre
y rumiara ese dolor
me quedaría sentada
sin hacer nada.

Y sin embargo, he dejado de pensar,
permanezco emocionalmente inmóvil
pero físicamente activa, 
me levanto y hago,
y el movimiento me trae desahogo
y una sensación que me hace sonreír 
mientras escucho música y regreso al lugar
donde ese vacío me invade otra vez.

JUGUEMOS

Juguemos.
Ya mañana nos hacemos cargo
de la ilusión,
de la emoción.

SIN PROMESAS

Llené tu noche sin promesas.
No fui recuerdo,
ni olvido.
Solo un paréntesis.

QUE ME MIREN

Que me miren.
Sentir el precipicio.
Que me descifren
y me celebren.

HAS PERDIDO LA SED

Soy pedante.
La agonía hecha mantra.
Se perdió la magia,
la intriga.
Solo quedó el desastre.
Intentaba alejarme
de la norma,
y, en tanto esfuerzo,
solo lo arruiné.
Ahora ya no me eliges.
Ahora has perdido la sed.

NO ME ELIGES

No me eliges,
pero te quedas.
Como una sombra tenue
que habita tu cuerpo,
sin voz, sin reclamo.

Te resignas a mí,
porque no hay alternativa,
porque el silencio pesa
menos que la soledad.
Y en esa pausa tibia,
me dejo habitar.

No soy deseo,
ni certeza,
solo un refugio
que no pide nada,
que acepta el olvido
antes que el rechazo.

SIGUE AQUÍ

Como si el mundo dependiera
del trazo correcto de una frase.

Nunca supo —y quizá eso la hizo eterna—
que había una brújula escondida
en su manera de estar ausente.

Lo que no ocurrió
dibujó el mapa.

Yo viví de su imagen,
como quien bebe del reflejo
sin tocar el agua.

Ella no lo supo,
y, sin saberlo,
sigue aquí.

Los años no borran,
solo disimulan.
Y cuando la encontré de nuevo,
aún llevaba la misma pausa
antes de saludar.

EL DESORDEN QUE DEJASTE

 Entraste sin pedir permiso,
como quien abre una ventana
y deja que el viento irrumpa,
sin medir el caos que provoca.

Te metiste en mi mente,
pasillo por pasillo,
hurgando en cajones
que ni yo recordaba.

Moviste las sillas de lugar,
colgaste cuadros torcidos,
derribaste paredes
y pintaste de colores
mis pensamientos más grises.

En mi cerebro dejaste huellas,
no como pasos,
sino como raíces
que siguen creciendo
aunque intente ignorarlas.

Y aquí me tienes,
mirando el desorden,
sabiendo que algo en mí
nunca volverá
a estar en su sitio.

FUE MUCHO MÁS

Lo recuerdo como si fuera ayer.
No fue instantáneo.
No.
Fue mucho más.

Te sentía cada vez más intensa,
cada gesto, cada palabra,
cada mirada se convertía
en un ensordecedor silencio dentro de mí.

Y no pude con tanto peso.
No supe cómo sostener
el corazón ardiendo
en mis propias manos.

MAÑANA SERÁ TARDE

Ayer no llega,
hoy no está disponible,
y mañana quizá será tarde. 

AYER NO LLEGA

Mi mente está volando,
buscando los momentos
que no vivimos entre un
"ya nos veremos" y un "hoy no puedo". 
Lo volvemos a intentar.
Ayer no llega,
y mañana será muy tarde.