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miércoles, 12 de octubre de 2016

No soy para ti

Vive dentro de mí. Y mientras todo reste en pensamiento, mientras no aflore en voz, mientras permanezca a gritos en mi mente, no será real.

Nuestros pensamientos son infinitos, y no siempre se corresponden con nuestra realidad. Son sueños, deseos, carnosos, emocionales, irracionales... Sobretodo irracionales. Sin saber el motivo, un pensamiento te invade, te cambia la vida. Tus minutos son invadidos por una sensación que te recorre el cuerpo como si fuera real, como si fuera palpable. Pero solo tú puedes sentirlo, nadie a tu alrededor puede percibirlo. Basta un segundo para que una vida cambie, tan solo un segundo, para que todo tu ser dé un vuelco. Pero no, no es real. Solo vive en ti.

Intento convencerme de que igual que en un segundo llegó, en otro igual se esfumará. Desaparecerá. No soy para ti. Antes de hacer un acto heroíco, antes de llegar a ese punto en el que decides que solo tienes una vida y hay que aprovecharla, antes de que me invada la curiosidad, la morbosidad, la revolución, antes de dejar todo atrás, más vale dejarlo claro. No soy para ti.

No soy -nadie- para ti.

Tu recuerdo

Siento el diablo dentro de mí. 

Nostalgia.

El tiempo ha pasado. Pero tú permaneces en mí como si fuera ayer la última vez que nos vimos. Tu imagen se apodera de mis entrañas en cualquier momento, a cualquier hora. Tu recuerdo permanece intacto entre tantos y tantos olvidos. Y probablemente solo sea eso, un recuerdo. No significas nada más. Te deseo. Pero no te besaría. Te espero. Pero no te buscaría. Justificas año tras año mi constante nostalgia, este pesar.

¿Qué sería de mí si te olvido?

¿Qué sería de mí si te encuentro?