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domingo, 18 de octubre de 2009

La locura en sus zapatos

No podía parar de mirarla. Su belleza tan imperfecta la deslumbraba. Allí estaba, cruzando la calle, jugando a pisar tan solo el blanco de los pasos de cebra, en el cual se perdía, con el cual se fusionaba. Su veraniego blanco vestido, de tela muy fina, saboreaba cada curva de su cuerpo y dejaba entrever la voluptuosa forma de su pecho, impecable y definido. Sus cabellos despeinados se movian al son de cada salto, y sus sandalias dibujaban los pies más finos y blancos que jamás ella había visto. La locura la poseía, parecía escuchar una música que salía desde lo más profundo de su corazón, adoptaba movimientos armónicos, sus brazos imitaban las alas de los ángeles, esos que siempre imaginamos, callados y solitarios, hermosos, y bailaba, desde un lado de la acera hasta llegar al otro, y aun lo hacía después. No le importaba la gente, era libre. Era una mujer recién sacada de los años 60, como si hubiera estado encarcelada dentro de un cuadro y hubiera decidido escapar de la moral de un pintor que cree que la mujer es solo belleza si estima las normas que rige nadie. Ella era libre. Y en esa calle, mientras demostraba su libertad, estaba Miranda, andrógina hasta los zapatos, admirando la grandeza de la feminidad. Seria, abrigada por su chaqueta de cuero, mostrando cara de esfinge, siempre haciendo ver que nada desata sus emociones, había sentido en un instante toda la pasión que existe en las mujeres, paralizada y dejando hablar a sus ojos, entendió que el amor se lo estaba dando una persona que no había visto nunca y que seguramente no volvería a ver más. El amor somos cada uno de nosotros en nuestra máxima expresión, y ella, ahora, le amaba por ser quien quiso ser en el instante que precisó.

2 comentarios:

Alexandre Domènech dijo...

Carme bonica!

Ho has escrit tu? Està molt i molt ben escrit, és genial, és un text genial! M'ha encantat!

L'amor, és cert, l'amor és això, i a vegades estimem, lluny de moltes formes d'amor, a vegades estimem a una dona (en això som iguals eh), pel simple fet de veure-la un moment, o tocar-li la mà... L'amor no vol dir sempre, amor etern, o amor entès, pot ser un amor de segons, o un amor de dies...

O un amor, per tenir davant qui sempre hem volgut ser, no?

Apa, una abraçada!

Rafi dijo...

Oh my God! Que texto! Me ha encantado! Enhorabuena!! (K)(L)